De
acuerdo a lo comentado en el foro y a lo que se estudió en el documento de
Echavarria, Grajales. La construcción
de identidad, es un proceso que configura la personalidad de un sujeto, ésta se
puede dar en espacios formales e informales, institucionalizados o no. Debemos
reconocer que el ser humano al ser parte de una sociedad, necesita del
reconocimiento de las instituciones. Por otra parte, aun cuando la construcción
de identidad, se puede dar extraescolarmente, ¿cómo puede saberse que se está
logrando? Una forma válida de ver su
progreso es a través de una institución escolar, considerada como el espacio formativo
por excelencia, aquí se da esa construcción del ser a través de la interacción
con otros.
Según
Cortés (1999, p.40), la escuela es concebida como el espacio donde se
construyen ambientes estructurales y globales para la transformación del
sujeto, mediante los cuales se desarrolla el talento como la herramienta más
elaborada del hombre para fabricar las abstracciones sobre el mundo real y
sobre sus propias idealidades. Retomando estas idealidades, el sujeto en su vida
diaria adopta conductas externas y hace suyas ideas de personajes que ve en los
medios de comunicación. La función del
Estado es establecer mecanismos que se institucionalicen en la escuela, por ser
ésta una especie de comunidad que genera adhesión. En este sentido, podemos ejemplificar la
transición de los alumnos de primaria a secundaria, donde se puede
percibir su comportamiento infantil, sin embargo, ya desean ser tratados de diferente forma, pues como
dicen “ya soy de secundaria”. Empiezan a mostrar rasgos emocionales
difíciles de controlar por los padres de familia y los docentes. En la
conformación de la identidad, el Estado, a través del proceso educativo
constituye el ámbito formal de transformación cultural entre generaciones.
La construcción de la identidad a través del Estado está
determinada por el currículum, a través de las asignaturas impuestas, el
contenido de los programas y libros de textos. Dentro de éstas, cabe mencionar a la Historia como asignatura formativa, para
la difusión de valores y actitudes de los estudiantes. De esta manera, el
sujeto mediante el conocimiento de sucesos históricos, actitudes de personajes
que influyeron en la vida política, social, cultural y económica de nuestro
país, va reconociendo ciertos valores que ya han sido institucionalizados por
el Estado.
“La idea de formación tiene riqueza si la consideramos
con un proceso por el cual la persona, desde lo interior se va dando su forma
de ser, generando una capacidad para ejercer la libertad que no depende de lo
exterior, aunque interactúa críticamente con las circunstancias de su contexto
social”. Daros, W.R.(2012, p.27) Desde
esta perspectiva, finalmente, será
el propio alumno quien con completa libertad y conciencia, puede adoptar
o desechar, la información o conocimiento que se genera en la escuela o en su
entorno y que configurará su identidad.
Es importante destacar también que en la construcción de
la identidad, la escuela favorece el desarrollo de habilidades cognitivas, así
como de pensamiento crítico, lo que va a permitir contrastar versiones oficiales con las que puede construir en base
a la investigación autónoma y generar un conflicto de identidad. (sucesos que
ocurren frecuentemente al pertenecer a una institución educativa).
Ahora bien, ¿por qué la importancia de que la
construcción de la identidad se
institucionalice desde el Estado? Por ser éste el encargado del
bienestar de los ciudadanos y por ser la escuela la institución idónea donde la
formación de valores es más significativa, la cual concebirá ciudadanos con
proyectos definidos para su bienestar individual y colectivo dentro de la
sociedad.
Bibliografía
CORTES,
G. (1999). Perspectiva educativa. Colombia: Editorial FAID.
Daros,
W. R. LA EDUCACIÓN ENTENDIDA COMO FORMACIÓN HUMANA Y SOCIAL Invenio, vol. 15, núm.
28, junio, 2012, pp. 19-28 Universidad del Centro Educativo Latinoamericano Rosario,
Argentina